
Este es uno de mis postres preferidos y más desde que lo preparamos el otro día en el curso de cocina de la Escuela Hofmann ¡Estaba delicioso!, así que no me pude resistir a repetir la receta el domingo.
Hace algún tiempo que hice esta receta en casa y quedó muy buena, pero todavía no había descubierto Vanilla Pods UK, un web británica que se dedica a la venta de unas vainas estupendas tanto del tipo Bourbon como Tahití. Este domingo usé estas vainas y quedó espectacular, además también usé mi recién adquirido soplete.
Ingredientes (4 personas):
- 4 yemas de huevo
- 325 ml de nata líquida
- 150 ml de leche
- 4 cucharadas de azúcar
- 1 vaina de vainilla
- Azúcar moreno para caramelizar
Preparación:
En un cazo disponemos la nata, la leche y la vaina de vainilla, abierta por la mitad y raspadas las semillas, ponemos al fuego y en el momento que empiece a hervir retiramos y dejamos infusionar durante 15 minutos.
Ponemos las yemas en un bol grande, junto con el azúcar y batimos hasta blanquearlas, es decir, que doblen el volumen y se tornen de un color amarillo-blanquecino.
Precalentamos el horno a 90-100º.
Mezclamos las yemas blanqueadas con la nata, que ya habrá bajado de temperatura, y con una cuchara retiramos la espuma que se creará en la superfície. Repartimos en moldes individuales, yo usé ramenquines de 8 cm de diámetro (los que tengo).
Disponemos todos los moldes en una bandeja honda y rellenamos con agua hasta llegar a la mitad de la altura de los moldes (2 ó 3 cm). Introducimos la bandeja en el horno de 30 a 40 minutos. El agua del baño maría no debe hervir, si vemos que empieza a hervir echamos un chorro de agua fría para bajar la temperatura. La créme brûlée estará lista cuando los bordes estén cocinados y el centro algo blando, se comprueba fácilmente moviendo un poco la bandeja.
Cuando estén listos retiramos los moldes del horno y de la bandeja y dejamos enfriar primero a temperatura ambiente y despues introducir en el frigorífico. En el último momento espolvoreamos con el azúcar moreno y quemamos con una plancha o con el soplete. Con el soplete se calienta un poco la créme así que mejor volverla a introducir un poco al frigo hasta el momento de comerla.
¡Qué aproveche!