Buñuelos de viento
¡Qué ricos que están! Son casi un pecado pero de vez en cuando tenemos que permitirnos estos caprichos si no, ¿Qué?.
Estos en concreto los hice para celebrar el día del Padre, a mi alter ego le encantaron y a mi padre ni os cuento, además los hice pequeñitos, de bocado, y no veáis al ritmo que se los comían.
Ingredientes:
- 250 ml de agua
- 4 huevos
- 150 gr de harina
- 30 gr de mantequilla
- Piel de un limón (sin la parte blanca)
- 100 gr de azúcar
- 2 cucharadas colmadas de canela en polvo
- Aceite de oliva
- Sal
Preparación:
Ponemos una cazuela al fuego con el agua, la piel de limón, la mantequilla y la sal. Lo dejamos hervir cinco minutos y retiramos la piel de limón. Incorporamos la harina y removemos bien dejándola cocinar durante 3 ó 4 minutos hasta conseguir una masa bien fina.
Retiramos del fuego y añadimos un huevo, cuando esté totalmente integrado en la mezcla añadiremos el siguiente y así sucesivamente hasta incorporarlos todos.
Ponemos una sartén al fuego con abundante aceite de oliva, el aceite no debe estar ni muy caliente pues los buñuelos se quemarían por fuera pero estarían crudos por dentro ni estar frío pues quedarían muy aceitosos. Cogemos dos cucharas de café, las mojamos con el aceite de la sartén para que no se pegue la masa y vamos echando cucharaditas de masa en forma de bola a la sartén. Se fríen hasta que esten bien doraditos y se escurren sobre papel absorvente para retirar el exceso de aceite.
En un plato hondo, mezclamos el azúcar con la canela y vamos rebozando los buñuelos, es mejor hacerlo cuando todavía estén calientes.
¡Qué aproveche!
PD: Si queréis hacer el postre perfecto os recomiendo que lo acompañéis de una copita del Vi de Gel Riesling de Gramona, lo probé el otro día y me encantó. Desde aquí les doy las gracias a Albert y Noemí por darme a conocer esta joyita.



